Madrugada del viernes. Me alquilo de emisora en el barrio del Arrabal con una pareja de unos 58 años. Él, español y ella latinoamericana.
El hombre se monta delante. Iban a la estación, ya que su mujer se iba unos meses a su pais de origen.
El señor me empieza a contar su historia. Su primera mujer falleció con 29 años y dos niños pequeños. Al contarme eso, le pregunté como había criado los hijos el solo y me dijo: Me ayudo muchisimo una monja que trabajaba en la Academia General Militar. La monja murió hace poco.
Estas lineas es el pequeño homenaje a esa gran monja, que dento de la discrección, hizo camino de santidad.
Este buen señor, que llevaba una camisa Hawaiana tipica de las peliculas españolas, me comento que tras treinta y sietes años y medio en la misma empresa lo habian despedido por la crisis. Llevaba toda la vida en la misma.
Es una buena persona,me dejó propina y me dijo que tuviera buena noche.
Un saludo a todos y gracias por leerme.

Marco, prestas atención a las pequeñas cosas de la vida cotidiana y das valor a ellas.
ResponderEliminarEsto es lo que me encanta en tu blog