lunes 5 de septiembre de 2011

Artículo publicado Aragón Liberal 6 Septiembre de 2011

El sistema de desprotección social: el autónomo 



Por: Marco Navarro

Soy una víctima del sistema. Desde que cumplí 20 años soy autónomo, ingreso a las arcas del Estado 255 euros al mes para nada, para mantener un sistema desequilibrado y corrupto.


No tengo derecho a nada, más que a una asistencia sanitaria mediocre y tardía. No puedo coger la baja laboral porque no podría subsistir. Si dejo de pagar alguna cuota, el mecanismo represor del Estado me embarga mi patrimonio que con tanto sudor me he ganado.
Tras una breve reflexión me pregunto: ¿Para qué pago autónomos? La respuesta es sencilla: para mantener sinvergüenzas. Para que los parados y subsidiados vivan de mi esfuerzo y de mi trabajo duro que yo y todos los autónomos desempeñamos.
Para que los extranjeros y comunitarios vengan a disfrutar de la asistencia sanitaria y de las subvenciones que a diestro y siniestro conceden las Administraciones mientras yo “me parto el espinazo”.
El sistema de desprotección social es decadente y no funciona. Los autónomos, primero deberíamos pagar menos y segundo tendría que tener carácter voluntario, no obligatorio y represor.
Me avergüenzo en el país en el que vivo donde la gente solo piensa en conseguir un puesto de funcionario para saber que va a trabajar poco, que no va a tener responsabilidades y que tendrá un sueldo digno.
Vas a cualquier administración pública y siempre ves mesas vacías, funcionarios muy relajados y hablando de sus aspectos personales y cuando buscas a uno en particular , no vayas a las once porque esta desayunando. Y no vayas varias semanas porque alguna estará de vacaciones.
En este país ahora se valora la cultura que antiguamente era despreciada. Antes, si eras empresario o autónomo, era sinónimo de una persona dura, que se deja la piel porque a sus hijos les llegue las lentejas calientes a casa.
Subvenciones, subsidios, bajas temporales que los médicos conceden a la ligera, políticos que no tienen oficio ni beneficio. ¿Pero en qué país vivimos?
Y mientras tanto el autónomo asfixiado por un sistema que no funciona, que se rompe por momentos, porque los que realmente sostienen este país de vagos y maleantes (referencia a una ley de 1933; no como la gente dice que fue una ley del régimen del General Franco sino que Franco la modificó en  1954) son los autónomos y empresarios.
Fíjense cuando van andando tranquilamente por la calle. Cientos de locales cerrados, empresas y autónomos en su cementerio empresarial y laboral.
¿Y el Gobierno que hace?  Nada.
Donde vamos a llegar. No lo sé. Pero lo que sí que tengo claro que los políticos han convertido este país en un país tercermundista. Sobre todo para autónomos y empresarios.

Marco Navarro

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