Siete de la mañana de un sabado noche. Me para un hombre de unos 55 años. Bien vestido, hablaba raro; probablemente por algún tipo de minusvalia.
Me dice que iba a la Almozara. Al llegar, me deja el DNI, que no llevaba dinero y que subia casa. Le paro el taximetro en 6 euros, aunque en realidad no hay porque pararlo hasta que me abone y le espero.
Al bajar, me contesta: 6 mas 4 diez, y me deja el buen señor cuatro euros de propina.
Con la infinidad de veces que me he quedado con el Dni porque la gente no paga, este Señor, que se llamaba Arsenio, encima me deja una cuantiosa propina.
Paz y bien.
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