viernes, 13 de agosto de 2010

La hermana muerte



La muerte no es el final, sino el comienzo; el comienzo de una nueva vida, donde dejas atrás la vida terrenal y te elevas a una vida eterna. Como católico pienso que las buenas personas van al Cielo, al lado del Padre, y velan por los seres queridos que dejan en tierra.
Sufrimos penalidades y tribulaciones como sufrió Jesús para perdonarnos los pecados, pero en el Cielo está la recompensa.
El desconocimiento nos hace titubear, siembra duda, pero Dios siempre está velando por nosotros.
Nos preocupamos por cosas terrenales y no nos damos cuenta del sentido de la vida. Estamos de paso, así que tenemos que intentar hacer la vida mas agradable a las personas que nos rodean.
No nos han enseñado a recibir a la hermana muerte, porque cuesta saber que tu ser querido se va; tu ser querido que darías la vida por él a cambio de la tuya; pero hay que pensar que va a un sitio mejor, y que tarde o temprano volveréis a estar juntos para siempre.
Y aunque no lo tengas contigo físicamente, su espíritu te protege allá donde vayas.

Cuando te das cuenta que te podía haber pasado algo grave y al final no ha pasado nada, es porque el alma de tu ser querido lo ha querido así; y a pesar que desearía estar contigo, todavía no era tu momento.
Nada sucede porque sí, todo tiene un sentido. El que Dios Padre le quiera dar.

Padre,¿ qué esperas de mi?


No hay comentarios:

Publicar un comentario